La mirada de lxs estudiantes: la tríada participación, ciencia y soberanía
Marchar, parar, darnos un tiempo, desconectarnos, reconectarnos, discutir, dialogar, discernir, construir “lo común" fueron algunas de las acciones que se llamaron a la acción en el conversatorio “Debates sobre ciencia y soberanía en contextos de regresión de derechos” que tuvo lugar el 6 de octubre en la Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata y reseñamos en el post anterior. Esta actividad si bien fue abierta tuvo como principales protagonistas a les estudiantes de las carreras de Bibliotecología que transitan la asignatura Política de información.
El conversatorio constituyó un espacio de intercambio centrado en la relación entre ciencia y soberanía, en un escenario de regresión de derechos que impacta en la transformación de legislaciones, las prácticas institucionales y políticas y la vida cotidiana de las personas. Las intervenciones de Santiago Liaudat, Diego Torres y Agustina López Villar, que reseñamos en el post anterior, llevaron a la reflexión y al repensar temas trabajados en lecturas en clase.

Con posterioridad al evento, tuvimos oportunidad de trabajar en el aula con lxs estudiantes de la materia Política de la Información que participaron del conversatorio sobre las impresiones e ideas que les dejó el encuentro. A continuación sintetizamos algunas de estas reflexiones:
Consideramos que es importante pensar una agenda científica cercana a las necesidades de la sociedad en su conjunto, evitando a su vez la retroalimentación endogámica en los temas de interés. En ese sentido, uno de los principales desafíos es la distancia simbólica y material entre la ciencia y la sociedad, marcada por un sistema científico muchas veces percibido como ajeno, abstracto o reservado para académicos. Esta brecha se profundiza cuando los canales de comunicación no logran hacer accesibles los conocimientos producidos, o cuando la divulgación se mantiene en circuitos cerrados. Esta situación genera dinámicas de endogamia comunicacional, donde los mensajes circulan principalmente dentro de grupo especializados, limitando la participación ciudadana y reforzando percepciones de desinterés o individualismo.
En este sentido es importante discutir la comunicación científica teniendo en cuenta su dimensión política: quién comunica, qué comunica y a través de qué canales. De esta manera, podemos comprender la divulgación de manera no neutral, entendiendo las estrategias institucionales y de proyectos políticos que pueden habilitar o restringir la participación según cómo se estructuren.
Por otro lado, coincidimos en que las prácticas que habilitarán procesos de mayor participación en la ciencia y la universidad podrían ser aquellas que forman parte de la llamada “ciencia ciudadana”, que es la construcción colaborativa y comunitaria de ciencia y políticas públicas que busca responder las necesidades de las personas a partir de la elaboración de proyectos, herramientas y estrategias para la toma de decisiones y acciones por parte de todos los ciudadanos en sus territorios. Un ejemplo de esto es la construcción colectiva para la recolección de datos, como se observa en proyectos como el mapeo de aves, donde la información se genera a partir de los aportes de las personas.
Con respecto a este tema, es necesario plantear una cuestión acerca de la calidad de la participación y la necesidad de involucrar a la sociedad en los proyectos científicos desde un inicio de acuerdo a sus intereses y objetivos de investigación. En ese sentido, proponemos problematizar el grado de participación de las personas del territorio en el proyecto de investigación, para que esta no se limite a la tarea mecánica de extraer datos, sino que se involucre más al civil en todo el proceso de producción del conocimiento.
Un ejemplo cercano para nosotros es el caso de los proyectos de extensión donde saberes de la universidad se socializan en barrios o en comunidades particulares a partir de acciones en conjunto con los habitantes del territorio, en procesos de diálogo real y no aislados de los destinatarios.
Por otra parte, un tema que adquiere gran importancia alrededor de los procesos de participación en relación con aspectos simbólicos y materiales tiene que ver con ideas presentes en la sociedad: la representación que tiene gran parte de ella sobre lo que significa la ciencia y la idea que se busca instalar desde los lugares de decisión política. Estas ideas alejan el concepto de la práctica, repercutiendo directamente sobre los investigadores y su trabajo. Uno de los casos significativos tiene que ver con las representaciones negativas sobre las ciencias sociales, que apuntan a representarlas como un gasto inútil o como disciplinas reproductoras de ideologías. Estas concepciones impactan directamente sobre los presupuestos y diferentes cupos destinados a estas disciplinas. Sumado a esto, existe una diferencia entre disciplinas que genera cierta desigualdad, al considerar que hay unas que deben prevalecer sobre otras que no resultan tan “útiles” para el desarrollo.
En relación a los aspectos materiales, encontramos de forma visible la dificultad que adquieren los proyectos científicos en elaboración ante la falta de presupuesto. La desfinanciación de la investigación afecta no solo a los investigadores, sino también a la producción del conocimiento. A su vez, el circuito de publicación es un paso relevante para esta producción. El mismo contiene ciertas particularidades a las que los científicos deben adaptarse para lograr que sus trabajos circulen. Este sistema crea una homogeneización en las formas de producción y difusión del conocimiento, resultando poco receptivo a las diferencias y limitando el intercambio con otras experiencias o enfoques. A su vez, una relación que resalta es la que une a la producción científica y la soberanía nacional. En nuestro país, la producción científica en muchos casos no es propiedad nacional por lo que se genera una relación de dependencia cognitiva, ya que provoca extractivismo de países extranjeros.
En definitiva, encontramos diferentes problemáticas alrededor del concepto de “participación ciudadana”. En primer lugar, es importante considerar el rol que tiene la ciencia en la sociedad y cómo se vincula con los diferentes actores, entre los que encontramos a los científicos, la sociedad en general, a las esferas políticas y a los países extranjeros. En segundo lugar, la práctica real de los proyectos de investigación, la construcción de los mismos y los pasos que siguen las publicaciones. Finalmente, recuperamos la importancia de estos conceptos presentes en el plano simbólico y el papel que los discursos adquieren para reflejar en cuestiones más materiales, como los presupuestos y las políticas.
Por último, desde nuestro rol como futuros profesionales de la Bibliotecología, podemos contribuir promoviendo el acceso a la información, la mediación del conocimiento y la alfabetización científica, facilitando espacios donde la ciudadanía pueda involucrarse activamente en los procesos de construcción de conocimiento.

¿Cómo citar este artículo?
Aracri, A. y Fernandez, C. (2025, noviembre 14). La mirada de lxs estudiantes: la tríada participación, ciencia y soberanía. Acceso Abierto en movimiento. Recuperado de https://accesoabierto.fahce.unlp.edu.ar/redes/divulgacion/accesoabierto/entradas/la-mirada-de-lxs-estudiantes-la-triada-participacion-ciencia-y-soberania
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