El acceso abierto no es un modelo de negocio, es nuestro derecho a acceder a la literatura científica


En este último tiempo como bibliotecarias y activistas del Movimiento de Acceso Abierto hemos sentido un fuerte sentimiento de rechazo ante los anuncios que editoriales como Elsevier difunden entre investigadores. Tal como advierte Vessuri (2020) estos grandes grupos editoriales han tomado el control del acceso abierto bajo la premisa de “si no puedes ganarles, únete a ellos” y se proclaman ahora como sus “abanderados”, definiendo un modelo de negocio con base en el acceso a la información científica. Sin embargo, son los primeros en estar en contra de la apertura al permitir solo  el uso de licencias no comerciales luego de haberse favorecido de su explotación (Lund & Zukerfeld, 2020).

Hoy con la pandemia estas empresas han dispuesto en acceso abierto material científico acerca del COVID-19 con criterios propios -algunos de los cuales están nuevamente cerrados- para favorecer la circulación de conocimiento y avanzar más rápido hacia el desarrollo de uhttps://www.conricyt.mx/noticias-y-avisos/noticias?id=809na cura o vacuna, dejando en evidencia que el modelo imperante es contraproducente para una verdadera comunicación de la ciencia.  Como otrxs activistas, autorxs y pensadorxs del Acceso Abierto, nos preguntamos, ¿es sostenible el modelo tradicional del sistema de apropiación privada del conocimiento? y si lo fuese, ¿a qué costo? o mejor dicho, ¿qué costo estamos dispuestxs a seguir pagando? Mientras, nos toca escuchar que algunxs investigadores ya consideran que el acceso abierto se refiere únicamente a las revistas que cobran por publicar y otrxs incluso, nos consultan si las revistas de acceso abierto se refieren siempre a tener que pagar onerosos costos por publicar (APCs)1.

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Botones para una interoperabilidad más amigable entre RedALyC/AmeliCA y SciELO: LuXMeL v.0.9.0.2 (actualización)

Por Lucía Correa (29/06/2020)

Breve introducción

Los editores de revistas científicas de Argentina entenderán cuando decimos que la indización de nuestras revistas en bases de datos puede convertirse en un gran dolor de cabeza. En ocasiones nos encontramos realizando el mismo trabajo una y otra vez con el fin de darle a la revista la visibilidad que los autores necesitan y la accesibilidad que los lectores merecen.

Porque al hablar de revistas científicas en Argentina y en el resto de América Latina -al menos en el área de ciencias sociales-, indefectiblemente estamos hablando de Acceso Abierto: estamos hablando de un modelo de comunicación científica que se trabaja desde finales del siglo XIX. Para nosotros los latinoamericanos, es habitual que los investigadores publiquen sus artículos en las revistas de las Universidades de las que forman parte o de otras Universidades de la región (y de otras regiones también), revistas que son de acceso abierto, es decir que son gratuitas tanto para el que publica como para el que las lee.

Por eso, tal vez por momentos nos resulta hasta un poco extraño ver cómo en América del Norte y en países de Europa recién ahora empieza a surgir un movimiento que propone este modelo, o al menos uno que va en nuestra misma dirección. Como dice Dominique Babini (2019), nuestra fortaleza es que nosotros en América Latina, ya estamos donde ellos quieren llegar.

Encabezando este modelo de comunicación científica colaborativa y sin tercerización comercial, podemos distinguir dos grandes bases digitales: RedALyC y SciELO, que establecen criterios de calidad y publicación que las revistas deben cumplir para poder ser incluidas en sus bases de datos; y en los últimos años se sumó AmeliCA, una iniciativa basada en la tecnología RedALyC que pretende ser una infraestructura de comunicación para la publicación académica y la ciencia abierta que incluya a todas las revistas con mínimos criterios en común.

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Tiempos de pandemia y proveedores de recursos en línea: alerta y análisis bibliotecarios


Palabras preliminares

Como bibliotecarias, docentes e investigadoras del campo de la bibliotecología y ciencia de la información, vemos con preocupación la forma en que algunos proveedores comerciales de libros electrónicos están difundiendo sus colecciones y servicios. Es habitual encontrarlos en eventos y jornadas profesionales en las que nos muestran sus productos, a veces a precios tentadores, con folletos publicitarios que anuncian cantidades enormes de documentos disponibles e importantes editoriales reunidas en un solo lugar. Pero ¿qué nos ofrecen realmente en esos combos?, ¿acaso esas colecciones son de utilidad para nuestros usuarios?

Si bien la compra de títulos digitales en bibliotecas es algo habitual desde hace bastante tiempo, es un hecho que las bibliotecas argentinas -y en particular las universitarias nacionales- no suelen contar con presupuestos generosos que permitan su fácil incorporación. Además, gran parte de los textos universitarios de grado en español continúan publicándose y, sobre todo, usándose mayormente en formato impreso, por lo que la inversión en este rubro es incierta y, por tanto, difícil de decidir en un contexto de escasez de recursos. En este sentido, las y los especialistas coinciden en señalar que la adquisición debería acompañarse con un plan de difusión y capacitación para favorecer la apropiación de los recursos electrónicos tanto por parte del personal docente como del estudiantado.

Recientemente, la empresa eLibro envió una propuesta a todas las universidades nacionales de gestión pública (UUNN) argentinas, a través del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), con motivo de la suspensión de clases presenciales decretada por el Gobierno nacional debido a la cuarentena obligatoria que rige para evitar la propagación del COVID-19 en Argentina. En la misma, ofrece sin cargo para el resto del 2020 acceso a su colección multidisciplinar y de textos multiusuario ‘eLibro Cátedra’, integrándola al Moodle[1] de cada universidad. Este producto se describe allí como “la mayor colección de textos digitales académicos en español del mercado, incluyendo unas 450 editoriales -comerciales y universitarias- como Granica, Fondo de Cultura Económica, Siglo XXI Editores, Akal, McGraw-Hill, Gustavo Gili, Manual Moderno, Universidad Politécnica de Catalunya, entre otras. Se trata de más de 100 mil textos a la fecha, a texto completo: libros, revistas, artículos y tesis”. Y aunque la colección se ofrece gratuita durante 2020, en este momento hay 36 instituciones en el país que figuran como clientes en su sitio web, de las cuales 14 son UUNN[2].

En este post nos proponemos analizar, concretamente, cuál es el contenido incluido en la colección “eLibro Cátedra”.

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Poder al acceso abierto: la Biblioteca Abierta de Humanidades


Impulsados por la curiosidad que nos define como profesionales de la información, nos dedicamos a explorar y analizar diferentes recursos digitales en los que se pueda encontrar información en acceso abierto, preferentemente del área de las ciencias humanas y sociales. Con estos parámetros, encontramos la Open Library of Humanities (OLH) -Biblioteca abierta de humanidades- , una plataforma sustentable y segura que gestiona y edita publicaciones en acceso abierto, la que nos llamó particularmente la atención por sus características y por proponer un modelo de edición cooperativa entre bibliotecas de varias instituciones.


La OLH fue fundada en el año 2015 en el Reino Unido, y se define a sí misma como una organización sin fines de lucro que se dedica a la promoción y publicación de revistas relacionadas con las ciencias humanas en acceso abierto (AA). Sus creadores son los Dres. Caroline Edwards y Martín Paul Eve, académico británico reconocido por promover las políticas internacionales y en el Reino Unido sobre AA.

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Si la información se comercializa ... ¿el conocimiento se sci-hubea? : algunas reflexiones pos charla “Miradas sobre el acceso a la literatura científica”


“No hay justicia alguna en obedecer leyes injustas. Es tiempo de salir a la luz y en la gran tradición de la desobediencia civil, declarar nuestra oposición a este robo privado de la cultura pública.”

Aaron Swartz, Manifiesto por la guerrilla del acceso abierto

Un auditorio de pie -de tantos otros seguramente- aplaude a Alexandra Elbakyan, la kazaja que fue apodada la Robin Hood de la ciencia, por fundar en 2011 el sitio Sci-Hub y ofrecer para todxs la literatura científica que era accedida hasta el momento solo por aquellxs que podían pagar o que tenían una institución que les facilitaba el acceso. También a nosotrxs -lxs integrantes del equipo de investigación de acceso abierto que miramos en streaming- nos dan ganas de atravesar la pantalla por la cual nos llega la imagen para abrazarla y agradecerle por la barrera que está derribando y por su coraje. Además, ¿quién no ha visto en foros a lxs investigadorxs preguntando cómo acceder a Sci-hub cada vez que lo bajan de un servidor? ¿Quién no ha leído en grupos de Facebook o en Twitter que la proponen como premio nobel o proponen instaurar el día de su cumpleaños como día de celebración a nivel internacional? Ahora bien, como bibliotecarias militantes de acceso abierto e investigadoras de estas temáticas hace ya varios años, se nos vienen muchas preguntas a la mente, ¿a ustedes no?

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